Cómo coquetear

Coquetear es mostrar las cartas sin revelar el juego, porque lo estás diciendo todo menos lo principal. Cuando coqueteas con alguien le haces saber que esa persona te interesa. Aunque debiera de ser un comportamiento natural y espontáneo, vivimos en tiempos de excesiva superficialidad que impiden confiar en las habilidades particulares de cada cual para ganar la atención de esa persona que resulta atractiva. En el coqueteo el lenguaje corporal (lo que dice tu cuerpo sin que se muevan tus labios) tiene una significado superior a cualquier palabra que puedas pronunciar.

Algunas de las formas de coqueteo más efectivas son las que tratamos a continuación:

Intercambio de miradas

Mirar a una persona, cruzar miradas y sostenerlas durante algunos segundos y luego correrla es un indicio muy fuerte de atracción. El contacto visual es un signo universal de interés.

Sonrisas

La sonrisa es definitivamente el recurso más efectivo de todos los que hablaremos en este artículo. Sonreir es una forma de comunicación no verbal irresistible. Abre el juego como ninguna otra herramienta disponible porque además de ser atractiva en su justa medida demuestra una predisposición al acercamiento que no se consigue fácilmente de otro modo.

Emparentado con la sonrisa, inconscientemente, hombres y mujeres se ven atraídos por labios húmedos y brillantes. Una buena técnica para conseguirlos es pasarse la lengua suavemente para humedecerlos. Específicamente las mujeres, el lápiz labial rojo causa una impresión más que favorable en los hombres, que ven reflejado en ellos juventud, vitalidad y sensualidad.

Mímica

Puede sonar algo extraño, pero imitar los movimientos de la persona con la que te encuentras coqueteando es una respuesta orgánica que demuestra atracción. Sutilmente, si tu objetivo se inclina hacia adelante, inclínate tú también, si se toca la cabeza, tócate tú también la cabeza. Actúa de forma natural: estarás expresando conexión entre ambos.

Estas tres técnicas utilizadas en combinación deberían permitirte acercarte a la persona deseada en la medida que hayas obtenido de ella una respuesta no verbal que habilite la presunción de que serás bienvenido al acercarte. Unas cuantas sonrisas y varios cruces de miradas son todo lo que necesitas para acercarte y comenzar una conversación. Durante el diálogo, contacto visual sostenido, demostrar interés y atención a lo que se habla, relajarse y dar lugar a filtraciones de bromas o comentarios sagaces deberían ser los ingredientes que faltan para que la conquista sea total.

 

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Categorias: Vida social
Ultima modificación: 08/05/2012