La historia de la danza europea

Tan amplia e inmensa como Europa, es la historia misma de su danza. Producto de la multiplicidad de países y culturas que conviven en este espacio geográfico, los ritmos y estilos, aunque diferentes entre sí por rasgos específicos, presentan similitudes y coincidencias  que las acercan.

Una de las primeras expresiones danzarias europeas fue reflejada durante el siglo XIV en el poema Danza de la muerte, inspirado en lo que se cree fueron bailes rituales y religiosos, que se practicaban generalmente semana santa. En ella, la Muerte era representada por un esqueleto que se llevaba a sus víctimas, simbolizando que la estancia en este mundo era frugal y pasajera.

Sobre la época medieval y sus bailes existen pocas referencias escritas, aunque por las obras de arte, pictóricas y literarias, es posible asumir que formaban parte de la vida de pobladores y cortesanos. A pesar de la censura eclesiástica hacia todo lo que pareciera pagano, florecieron danzas como el estampie, el branle, el saltarello y la tarantela.

Gozaban de popularidad y la mayoría se interpretaba de manera grupal. Además, en el transcurso del medioevo, aparecieron importantes bailes como la volta, precursora del vals e inspiradora de pasos modernos.

En el siglo XVI una nueva danza surge en las cortes italianas, el ballet, pero fue en Francia que se convirtió en una modalidad profesional, gracias a la gestión de Louis XIV, que promovió la creación de la primera Académie Royale de la danse, en 1661. Hacia el siglo XVII, se reconocían como formales algunas danzas, entre las que se encontraban el courante, la sarabanda, el pavan, el minuet, y la cuadrilla o contradanza, varios de los cuales –con algunas variaciones- aún se ejecutan en varios salones del mundo.

Cada país por separado, muestra importantes aportes a la cultura internacional, e innumerables géneros nativos de la región europea llegaron hasta Latinoamérica producto de la colonización, así como también recibieron influencias notables de esas mismas tierras.

La mazurca es el baile nacional de Polonia. La interpretaban de cuatro a ocho parejas en un compás ternario de 3/4 y 3/8, y aunque en los primeros años se desarrollaba en los salones, más adelante se convirtió en una danza para el pueblo.

De España es originario el flamenco, creado por los legendarios gitanos. Es una expresión marcada por los trajes coloridos, los movimientos intensos y eróticos, un fuerte zapateo y las palmadas. Su ejecución siempre es una mezcla de pasión y sensualidad.

Inspirada en una peculiar creencia de que era posible curar mediante el baile frenético a quienes mordiera una tarántula, la tarantella surgió en los campos de Italia. Luego quedó como un baile de galanteo entre jóvenes enamorados, ejecutada con varios instrumentos como el acordeón y las panderetas en un compás de seis por ocho que aumenta progresivamente. Se caracteriza por la viveza de sus gestos.

Por último, es necesario mencionar al baile de salón por excelencia en cualquier competición: el vals, propio de Alemania. Se articula sobre un compás terciario y se distingue por la sobriedad de su desempeño y la suavidad de los pasos que lo convierten en una de las danzas más románticas de la historia.

En la historia más actual, Europa se ha hecho eco de nuevas tendencias como la danza contemporánea en todas sus modalidades, sin olvidar el clasicismo de sus raíces y la diversidad que matizó el surgimiento danzario en esta región.

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Categorias: Danza
Ultima modificación: 05/08/2013