Consejos para conservar la salud del bebe

  • Sus actitudes negativas acerca del cuidado de sus dientes pueden ser peli­grosos para la salud de las piezas denta­les de su niño. No los estimule a pensar que los problemas dentales se heredan y que las visitas al dentista son una pér­dida de tiempo. Estas son algunas de las frases negativas que muchas veces dicen los padres y que desilusionan a los hijos acerca del cuidado dental: “Yo perdí los dientes tempranamente, igual que mi padre”. “Los dientes falsos no lucen tan mal… además no producen caries”. “Yo nací con los dientes malos”.
  • La visión de los niños debe examinar­se antes de que cumplan el primer año de vida y luego nuevamente antes de que comiencen a asistir a la escuela. Des­pués, debe examinarles la vista una vez cada dos años. Las visitas al oculista desde temprana edad permiten descu­brir males congénitos de la vista y proble­mas de desarrollo, como el mal enfoque, la mala convergencia y la ambliopía (que hace que uno de los ojos deje de funcio­nar por completo). Los padres deben ob­servar ciertos síntomas, como son la la­crimosidad, el enrojecimiento de la vista, deseos de frotarse los ojos y parpadeo excesivo. Recuerde que un niño que nun­ca ha tenido una visión clara, siempre pensará que su visión es normal.
  • Los rociadores nasales (“sprays”) pueden ser adictivos. Esto se debe a que a medida que se usan, se van haciendo cada vez más necesarios porque se re­quiere más líquido para reducir la infla­mación de los vasos nasales. Por eso es mejor no excederse nunca en las dosis que le recomiende el médico.
  • La primera responsabilidad de al­guien que presencia un accidente en el que una persona ha sido lesionada o se ha desmayado, es chequear la respira­ción de la misma. Use el dedo índice para asegurarse de que la lengua no está blo­queando el paso del aire. Si es necesario, voltéele la cabeza hacia un lado para que la persona pueda escupir o vomitar y eliminar así cualquier acumulación que pudiera resultar peligrosa.
  • Use las compresas y los baños de agua caliente para aliviar dolores cróni­cos. El único problema de esto es que el calor contribuye a producir estados de depresión. Sin embargo, el frío ayuda más en casos de molestia aguda. En estos casos, aplique hielo directamente en el área donde se produce el dolor,
  • Para eliminar la cera acumulada en el interior de los oídos, deje caer en los oídos algunas gotas de peróxido de hidró­geno (agua oxigenada), dos veces al día, durante dos o tres días. Después irrigue el canal auditivo con una jeringuilla sua­ve especial para el oído llena de agua tibia. Esto enjuaga y extrae la cera. Para prevenir que se vuelva a acumular la cera, repita el procedimiento de irriga­ción cada dos o tres meses. Nunca inten­te introducir objetos puntiagudos o cor­tantes en sus oídos, ya que pudieran llegar a perforarse los tímpanos. Por otra parte, si introduce un palito que tenga algodón en la punta, la cera pudiera ser empujada aún más hacia dentro, y dañar el tímpano.
  • ¿Cómo controlar la nerviosidad esto­macal? Este problema es una combina­ción de tensión, comidas a horas irregu­lares, alimentos altos en grasas y proce­sados, y hacer de la cena la comida prin­cipal del día, después que el estómago ha estado bajo tensión y ha permanecido vacío durante ocho o diez horas, que es cuando se produce más acidez. El trata­miento para esto consiste en comer a horas regulares, preparar desayunos sa­ludables y almuerzos y comidas modera­das. También contribuye enormemente comer alimentos ricos en fibras, reducir el consumo de cafeína y hacer ejercicios de forma regular.
  • No sólo los niños pueden servirse de la vacuna para proteger su salud, sino también los adultos. Pero sin embargo, cada año, más personas se quedan sin ponerse las vacunas que podrían salvar­les la vida. Consulte con su médico para que sepa cuando debe ponerse las si­guientes vacunas: Tétanos y difteria. Es importante para to­dos los adultos. Requiere una serie ini­cial de tres inyecciones (que se ponen por lo general durante la infancia) así como activadores cada diez años. Paperas. Deben vacunarse todos los adul­tos que nacieron después del año 1956, y que no han tenido la enfermedad, o que no han recibido vacuna contra ella. Si usted vive en los Estados Unidos, debe tener esto en consideración-, las vacunas contra las paperas que se pusieron entre 1963 y 1967, no han sido efectivas. Rubéola. Deben vacunarse todos los adul­tos que no fueron inmunizados de niños. Quienes más la necesitan son las muje­res que tienen la posibilidad de quedar embarazadas, ya que la rubéola, en caso de que se presente durante el embarazo, puede dañar seriamente el feto. Hepatitis. Como medida preventiva, de­ben inyectarse todas las personas que estén trabajando en laboratorios, ya que éstas están en contacto diariamente con la sangre de otras personas. Influenza. Todas las personas mayores de 65 años deben vacunarse cada 12 me­ses, así como las que tienen mala salud o viven con personas que están enfermas.

Comentarios

Sobre el artículo

Categorias: Salud
Ultima modificación: 06/22/2012