Cómo despertarse sin un reloj despertador

Los hábitos o costumbres son rutinas que con el tiempo y la práctica devienen comportamientos subconscientes. No por gusto dice el refrán que “el hábito hace al monje”, refiriéndose doblemente al sayo monacal y a las mañas de conducta.

Entre las rutinas convenientes en la vida práctica de una persona está el levantarse cada mañana para acudir al trabajo. Millones de individuos lo hacen a diario durante toda su vida activa, llegando a no requerir despertadores para abrir los ojos a una misma hora cada día.

De manera que para los jóvenes, cuya vida todavía no está regulada por obligaciones estrictas, sería muy conveniente irse acostumbrando a despertar a una misma hora cada día, con independencia de que les sea imprescindible o no. Por cierto, si el objetivo es crear un buen habito, deberá ser más bien temprano que tarde.

Al principio necesitarán un despertador, al cual se obligarán  de respetar en aras de crear el reflejo correcto en el ciclo de vigilia, al que el cerebro se adaptará con relativa facilidad.

Si son lo suficientemente fieles, al cabo de las tres o cuatro semanas podrán probar un día a no usar el despertador. Es de esperar que para entonces el reloj biológico ya esté activado plenamente.

En el caso de que el despertar no fuera a la hora de costumbre, podrá darse otro par de semanas al uso del reloj despertador. Pero si se abrieran los ojos de forma espontánea a la hora exacta, se habría comenzado a ganar la batalla por la independencia de dicho artefacto.

 

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Categorias: Vida social
Ultima modificación: 08/05/2012