Tipos de conciencia en los chakras

Aquello que dentro de nosotros quiere saber y progresar no es la mente, sino algo que está detrás de ella, y de ella se sirve. Sri Aurobindo 6 La función que llamamos entendimiento implica una atención enfocada. Tú puedes hablarme mientras estoy durmiendo, pero yo no me enteraré: mi atención está enfocada hacia otra parte. Los panoramas desfilan por mi lado mientras conduzco, pero como no les presto atención, escapan a mi entendimiento y tal vez no los reconozca la próxima vez que pase por aquí.

Para que se abra el entendimiento es preciso que nos mantengamos conscientes de hacia dónde se dirige nuestra atención. Una vez conscientes de ella, podremos ampliar o reducir el enfoque según convenga. En todo instante de nuestra vida estamos rodeados de grandes volúmenes de información. A fin de poder asimilarla y actuar en consecuencia, limitamos nuestro entendimiento concentrando la atención en una pequeña cantidad de datos cada vez. Mientras lees este libro, tu atención se halla fija en él… y ajena a otras cosas, como el ruido de la circulación rodada, los juegos de los niños del vecindario o las conversaciones cercanas.

Clases

La conciencia del chakra corona puede dividirse aproximadamente en dos clases dependiendo de la orientación de nuestra atención: aquella que desciende y se convierte en información concreta, útil para su manifestación en el mundo, y la que se expande y tiende hacia fuera, hacia planos cada vez más abstractos. La primera se orienta al mundo de los objetos, de las relaciones y del yo. Es el resultado de aquella limitación de la atención y es la conciencia que piensa activamente, razona, aprende y al macena información. A esta clase la llamo conciencia cognitiva.

Conciencia cognitiva

Podemos imaginarla como la mitad «inferior» del chakra corona, dedicada a organizar los detalles frac cionales en estructuras cada vez más amplias. El otro tipo de conciencia es la que llamo concien cia trascendente, aquí el interfaz se vincula con un dominio que está más allá del mundo de los objetos y de las relaciones. Es conciencia sin objeto, que prescinde de la referencia respecto del yo individual y no padece las amplias fluctuaciones que se producen en las pautas de pensamiento lógico y comparativo de la conciencia cognitiva. Esta otra conciencia parece flotar en una especie de mantenimiento que lo abarca todo simultáneamente, sin centrar el foco en ninguna cosa particular. Flota porque se desprende de los «objetos de la conciencia» normales y así no tiene peso. Es libre. La conciencia cognitiva quiere que el entendimiento separe, clasifique y disponga en orden lógico.

La conciencia trascendente

quiere que el entendimiento se abra más allá de la información, más allá de la atención enfocada y sus límites. Para percibir un orden superior es necesario un mayor distanciamiento con respecto a lo detallado y particular. Paradójicamente, esta apertura más allá de la atención tiene como consecuencia una mayor acuidad de nuestra atención enfocada. Al vaciar la mente, lo que permanece resulta más acentuado. Es como ver a uno que cruza a solas un campo nevado, desde luego se le distingue con más claridad que si nos fuese preciso buscarlo en medio de una numerosa multitud.

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Categorias: Espiritualidad
Ultima modificación: 06/22/2012