Cómo leer un balance empresarial

Con un poco de lógica y conociendo algunos conceptos básicos, podemos acceder a cualquier balance empresarial, de modo que reforcemos nuestras habilidades y destrezas hasta comprender los conceptos más complejos.

El principio de análisis general de un balance financiero estriba en conocer la diferencia entre activo y pasivo, resultado positivo o negativo que refleja si la empresa atraviesa un buen o mal momento. Sea cual sea el estado de la empresa, el total de los activos debe ser igual a la suma del pasivo más el patrimonio. Del resultado ofrecido por los distintos indicadores podremos deducir si la empresa está en quiebra, necesita solicitar financiación para afrontar pagos pendientes o goza de buena salud.

En el caso de los informes que reflejan la situación financiera de las empresas, la documentación plasma tanto el capital social como los bienes y deudas que pesan sobre ella. El contenido de estos balances económicos suele estructurarse de modo que se aprecian dos columnas bien diferenciadas: la columna de la izquierda suele reflejar los bienes que se poseen o el activo, que incluye el circulante, inmuebles, maquinarias, equipos, mercancías finalizadas o cobros pendientes. En la columna de la derecha del informe suelen distribuirse los datos correspondientes al pasivo: facturas pendientes de abono a los proveedores, préstamos hipotecarios, o créditos concedidos a más de un año vista. Finalmente, en el balance se dispone un apartado reservado al patrimonio o capital social, donde se reflejan las aportaciones de los socios, así como los beneficios no repartidos tras restar las pérdidas acumuladas.

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Ultima modificación: 01/14/2013