Cómo aprender técnicas de concentración

La concentración es una herramienta fundamental que no puedes darte el lujo de ignorar. Puede que tengas momentos en que alcanzas una concentración única, que dura horas, mientras que algunas veces no puedas dedicarle 10 minutos a la misma actividad, que termina llevando mucho tiempo más del que requeriría si te dedicaras por entero cuando corresponde. Aprender técnicas de relajación es un modo de aprender a aprovechar el momento. Cada actividad tiene su tiempo y depende de ti encontrar la motivación en ello. Te encontrarás realizando en un mismo día una serie de actividades que en otras circunstancias te hubieran demandado toda una semana. Conoce 5 técnicas efectivas para alcanzar un estado de concentración adecuado:

  1. Maximiza tus tiempos. Seguramente hayas experimentado momentos de trabajo o estudio en los cuales sentiste que necesitabas un descanso antes de continuar a cambio de dejar de perder el tiempo sin motivo aparente. En vez de desistir inmediatamente, pon una meta cercana, como podría ser dar el máximo de ti en los últimos diez minutos que tienes por delante o en llegar al final del capítulo que estás leyendo. Esta técnica que no requiere mayor motivación que cumplir esa última meta y puedes aplicarla a todo lo que hagas. El fin es no abandonar a la mitad.
  2. Concéntrate en una sola cosa. Mientras nos encontramos realizando una tarea, en nuestra cabeza tendremos siempre varias otras atravesándose en nuestros pensamiento y obstaculizando que dediques tu atención a eso que estás haciendo en ese momento. Una cosa por vez. Acumular preocupaciones y no resolver ninguna es contraproducente. Mejor poner de ti todo lo necesario para concluir una actividad antes de comenzar otra.
  3. Aléjate de las distracciones. Podrías argumentar que hay distracciones que sin que tú las coloques frente a ti, allí están. Una TV o la radio encendida en la cocina de tu casa, el teléfono de tu hermana sonando para conversar con sus amigas de asuntos que pueden esperar a su próxima vida para ser tratados. Es cierto que allí están, pero depende de ti abstraerte de ellos. Aprende a colocar barreras entre tú y el resto de las cosas que interrumpen tu concentración. Una forma real y efectiva de hacerlo es valiéndote de tus manos para
  4. Aprovecha tus descansos. No pienses que estas técnicas de concentración apuntan a no despegarte de tu silla hasta no haber terminado lo que estás haciendo. Por el contrario, dedicarte sin interrupciones a una misma actividad dará peores resultados que si aprendes a relajarte en los momentos que relajarte te representa ventajas y no tiempo perdido, volverás a la carga con las energías renovadas.
  5. En la variedad está el gusto. La concentración no se trata de hacer cada cosa que hagas hasta el final. En ocasiones, proyectos o el estudio requerirán una dedicación superior a la que tu cuerpo naturalmente puede aguantar. En esos casos, si tus actividades pueden ser segmentadas (la mayoría de las veces es posible, a menos que te encuentres concentrado en desactivar una bomba en cuenta regresiva), cumple etapas y cambia de ocupación. Hacerlo te mantendrá despierto y atento. La repetición mecánica de actividades no es saludable.

La concentración se reduce a práctica. Aprende repitiendo estos ejercicios las veces que sea necesario y progresivamente encontrarás que tu poder de concentración estalla. Se trata simplemente de conducir tu poder de voluntad a lo indicado en el momento indicado.

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Categorias: Educación
Ultima modificación: 07/05/2012