Cómo se pueden prevenir daños en los cuadros

En primer lugar, nunca colocar un cuadro al sol; se dañará el pigmento con los rayos infrarrojos y ultravioletas. Colocar el cuadro donde no llegue el sol. Tampoco se debe limpiar con materiales alcalinos como jabón, ceniza, amoníaco. Para sacar el polvo basta pasar un plumero suave por delante y por detrás; conviene emplear una pequeña aspiradora para quitar el polvo que produce hongos. Para poder llegar a los ángulos donde más se acumula el polvo se puede añadir una manguera más delgada a la punta de la aspiradora, pegándola con una cinta adhesiva.

Si desea iluminar un cuadro con luz artificial, utilice una ampolleta de tungsteno, pues ésta daña menos, y colóquela a cierta distancia. Muchas veces he visto cuadros importantes colocados sobre la chimenea, sin considerar el daño que se produce al cuadro: el calor deforma los soportes de la madera produciendo tajos y grietas en el lienzo y en la madera; al encender y apagar la chimenea se genera una considerable variación de temperatura que también es nefasta. El humo y el polvo que escapan de la chimenea ensucian la capa pictórica y pueden reaccionar con algunos pigmentos.

He visto buenos cuadros ubicados en la subida de la escalera, que es otro lugar inadecuado si se piensa en la cantidad de veces que son rozados por las personas que suben y bajan. Además, si no están firmemente colgados pueden en algún momento caerse. Nunca coloque un cuadro en un lugar húmedo, porque la humedad puede provocarle hongos.

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Categorias: Arte
Ultima modificación: 06/22/2012