Los mercados de bonos carbono

Los mercados de carbono surgen en el mundo como una vía complementaria, alternativa y económicamente viable al compromiso asumido por muchos países, empresas e individuos para disminuir las emisiones de gases que contribuyen al efecto invernadero (GEI[1]). Pueden definirse genéricamente como el ámbito donde se negocian e intercambian unidades representativas de derechos de emisión de GEI y/o certificados de reducción de emisiones entre gobiernos, corporaciones privadas, organismos internacionales, brokers, bancos e individuos.  Los cuales son contratos según los cuales una de las partes paga a la otra por una reducción de las emisiones o captura de GEI realizada por ésta,  para tener el derecho a emitir una determinada cantidad de gases, que el comprador puede utilizar para cumplir con las regulaciones establecidas o con otro tipo de objetivos. [2]

Las unidades o derechos de emisión, son los llamados bonos de carbono. La transacción de estos ofrece incentivos económicos para que empresas privadas contribuyan a la mejora de la calidad ambiental y se consiga regular la emisión generada por sus procesos productivos, considerando el derecho a emitir GEI como un bien canjeable y con un precio establecido en el mercado. La transacción de los bonos de carbono (un bono de carbono representa el derecho a emitir una tonelada de dióxido de carbono o gas equivalente) permite mitigar la generación de gases invernadero, beneficiando a las empresas que no emiten o disminuyen la emisión y haciendo pagar a las que emiten más de lo permitido.[3]

Los mercados de carbono, tienen muchas caras. Una es la motivada por regulaciones y que es mundialmente reconocida, como es el EU ETS o el MDL del protocolo de Kyoto. Mueven mucho dinero y se fundan en mercados bien definidos, con una gran presencia mediática y en los que participan muchas empresas, organizaciones y gobiernos. La otra, es la originada por  propósitos voluntarios, es decir el motivo para realizar o participar de una transacción, no responde a regulación alguna. Esta cara es la menos conocida, debido a su menor tamaño y poca relevancia en los medios y está representada principalmente por el Chicago Climate Exchange (CCX) y las transacciones directas denominadas Over The Counter (OTC).[4]

La metodología para obtener bonos, en ambos mercados, es a través de la presentación de proyectos de mitigación de GEI. Estos se traducen en una cierta cantidad de carbono o gas equivalente, absorbido o evitado que otorgan certificados de reducción de emisiones a sus desarrolladores. Luego pueden vender los bonos y obtener beneficios económicos. Dentro de estos proyectos se encuentran los de Uso de Tierra, Cambio de Uso de Tierra y Forestales (LULUCF[5]) que son aceptados en organismos de ambos mercados (reglado y voluntario). Este tipo de proyectos representa una potencial oportunidad de negocios para empresas como Forestal Arauco, debido a la naturaleza de su negocio.



[1] Dióxido de carbono (CO2), gas metano (CH4) y óxido nitroso (N2O), Hidrofluorocarbonos (HFC), Perfluorocarbonos (PFC) y Hexafluoruro de azufre (SF6).

[4]  “State of the Voluntary Carbon Market 2007 – Picking Up Steam”. New Carbon Finance. Pág. 10

[5]  Land Use, Land Use Change and Forestry.

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Categorias: Clima
Ultima modificación: 07/12/2012