Cómo diferenciar los costes fijos de los costes variables

Todos los empresarios deben asumir que a lo largo de una jornada serán numerosos los costes que tenga que asumir su empresa. Algunos de ellos son fijos y otros variables, pero todos juntos indican el valor de los costes totales. La diferencia entre los costes y las ventas generadas permiten saber si se han generado ganancias ese día, mes o año, por lo que resulta muy conveniente controlar la forma en que estos gastos pueden eliminarse o reducirse.

Se entiende por costes fijos aquellos gastos que debe asumir la empresa sin que influya en ello el volumen de producción o el descenso de la actividad. Pueden incluirse los alquileres correspondientes a las instalaciones, los vehículos de empresa, el sueldo de los operarios, los costes de asesoría, telefonía e internet, préstamos asociados a la empresa…

Los costes variables están relacionados directamente con el nivel de productividad de la empresa o de la actividad que desarrollemos, por lo que aumentarán en las fases o períodos de mayor producción y disminuirán cuando ésta se reduzca. Pueden ser la luz, el gasóleo, las materias primas,… Si la demanda de nuestros productos es mayor, deberemos invertir en generar una mayor cantidad o adquirir los elementos que necesitemos. De forma que, dependiendo del tipo de empresa y del sector, un mayor volumen de gastos variables debe traducirse en unas ventas mayores, por lo que no debemos fijarnos en el valor de estos indicadores sin relacionarlos con el resto de factores que determinan si verdaderamente generamos beneficios o pérdidas.

La importancia de diferenciar gastos fijos de variables reside en que estos últimos son los que se toman habitualmente como referencia para fijar los precios de venta. De esa forma, es más fácil establecer el punto de equilibrio a partir del que la empresa empieza a generar beneficios.

 

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Ultima modificación: 12/21/2012