Cómo patentar una idea de un producto o invento

Si nuestro ingenio o el azar nos han proporcionado una idea o invento novedoso capaz de generar cuantiosos ingresos, lo primero que deberemos hacer es conseguir la patente para que nadie pueda fabricarlo, usarlo o venderlo sin nuestro consentimiento. De hecho, este título reconoce el derecho a explotar una idea o invento de forma exclusiva en un período de veinte años desde la fecha de presentación de la solicitud.

Hay patentes nacionales, que protegen la idea o diseño en el territorio solicitado y se puede ampliar en los doce meses siguientes a los estados miembros de otros organismos como la Organización Mundial del Comercio o el Convenio de la Unión de París.

Otra opción es la de solicitar una patente europea, que se eleva a treinta y un países, incluyendo todos los de la Unión Europea más Suiza, Mónaco, Islandia, Liechtenstein,  Bulgaria, Rumanía y Turquía. Puede presentarse en cualquier oficina de patentes de cualquier estado y debe tramitarse en inglés, francés o alemán.

Para usos internacionales debemos solicitar la patente internacional PCT, que se aplica en 128 países mediante una única solicitud, con una fase que se desarrolla en las oficinas nacionales y otra en la Oficina Mundial de la Propiedad Intelectual.

Debemos tener en cuenta a la hora de escoger la protección el dinero que estamos dispuestos a invertir y el potencial económico de nuestra invención, por lo que un especialista en propiedad intelectual puede facilitarnos todo el proceso. Si nuestro producto tendrá un uso limitado a un país concreto, podemos optar por una patente nacional; si consideramos que es de aplicación universal, tal vez la patente internacional sea la mejor protección frente a la actividad indstrial desde otros países.

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Ultima modificación: 01/14/2013