En qué consisten los préstamos con garantía hipotecaria

Ante los diversos tipos de préstamos existentes, debemos saber, en primer lugar, en qué consiste cada uno de ellos.

Un préstamo sin garantía es aquél en el que el deudor responde ante el prestamista con su propio patrimonio, pero no le otorga ningún derecho ni prioridad sobre el resto de acreedores en caso de que se produzca la quiebra del solicitante. Por ello, el individuo o entidad que a realizado el préstamo no tiene seguridad alguna de que vaya a recuperar el importe prestado.

Existen también préstamos con garantía personal, en los que un tercero denominado avalista se compromete a abonar las cantidades adeudadas de forma solidaria en caso de impago por parte del solicitante. La garantía, en este mismo caso, puede ser material, en forma de un depósito de joyas o bienes de valor reconocido, que pasan a custodia del banco a modo de prenda. En caso de impago, el propietario no podra recuperarlos hasta que se abonen las cantidades adeudadas.

Un préstamo con garantía hipotecaria es, por tanto, aquél en el que la garantía material es un inmueble, ya sea una vivienda, un local o unas oficinas. Aquí el banco ofrece un préstamo destinado a la adquisión de un inmueble con la posibilidad de solicitar un remate del mismo para satisfacer la deuda de forma preferente sobre el resto de acreedores.

Este remate se realiza a través de la solicitud del banco de un juicio rápido y se establece el remate hipotecario como medio de pago. Si no se alcanza el importe concedido en hipoteca, el banco puede reclamarnos la diferencia del mismo modo que si se tratara de un préstamo sin garantías.

 

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Ultima modificación: 02/12/2013