Cómo hacer que una mujer parezca más joven

Desde tiempos inmemoriales la búsqueda de la fuente de la juventud ha sido unos de los objetivos más interesantes de los seres humanos, quizá por haber estado siempre vinculado a la ficción y la imaginación. Sin embargo, al igual que como ha sucedido con muchos descubrimientos actuales de la ciencia occidental, las antiguas civilizaciones hindúes y latinoamericanas conocían el secreto desde millares de años atrás. Este tipo de culturas celebraban el culto a la naturaleza, a la madre tierra y al universo todo, considerando cada una de sus partes y elementos como templos sagrados prestados a los eternos espíritus para residir en ellos por el tiempo limitado de una experiencia terrenal, a través de la superación de la cual podrían acceder a un grado de más elevada vibración espiritual. Es decir, ya las antiguas civilizaciones habían descubierto que la fuente de la juventud y la incorruptibilidad del cuerpo que ésta conlleva residen no en el cuidado del cuerpo, materia efímera sometida a degradación, sino en el cuidado y elevación del espíritu por esencia, eterno.

Al igual que todo elemento material de la naturaleza, el cuerpo humano tiene un ciclo por el cual regirse que no sólo se aplica a su nacimiento, degradación y muerte, sino también a su correcto funcionamiento durante los períodos más breves de este transcurso. De modo que, una de las principales claves para conservar el cuerpo de manera óptima, será llevar una alimentación saludable y balanceada, respetar estrictamente las horas de descanso en las que el cuerpo regenera las células y recupera las energías perdidas durante el día y llevar hábitos físicos igualmente saludables y balanceados.

Nuestra vida tiende a cobrar ritmos cada vez más acelerados a los que el hombre termina sumándose a costas de un desgaste prematuro de su cuerpo y un proporcional alejamiento de su espíritu. Llevar una vida acorde con los ritmos de la naturaleza sin dudas será el parámetro ideal para mantener el cuerpo sano y prevenir el envejecimiento prematuro. Aumentar las actividades desarrolladas al aire libre, la exposición solar y el contacto con la naturaleza nos ayudará a aprender a vincularnos con estas vibraciones que tan fácilmente pasamos por alto. Del mismo modo, en lugar de preocuparnos por los siempre cambiantes y efímeros dictados de la moda, a la hora de parecer más jóvenes nos convendrá mantener una postura y apariencia equilibrada y natural, bien alejada de los excesos. Elige prendas clásicas y adecuadas para tu tipo de piel, si utilizas maquillaje recuerda que el exceso no tapará sino que destacará las imperfecciones. Si han aparecido algunas arrugas en el rostro, la mejor forma de disimularlas es con una jovial y sincera sonrisa.

Sumar a nuestra rutina diaria actividades físicas y mentales integrales en las que podamos conectarnos con nuestra propia inmanencia, tales como la meditación y el yoga, harán que en lugar de preocuparnos porque alguna parte de nuestro cuerpo haya sufrido los efectos de la gravedad, ubiquemos la real gravedad del asunto. Nos permitirán enfrentar los problemas cotidianos con un espíritu renovado de paz y alegría, haciendo recuperar el sentido primordial de la vida: una experiencia efímera que ha de vivirse como un juego de aprendizaje por seres eternos. La diversión, la capacidad de jugar, aprender y sorprendernos día a día son las características de la juventud y es recobrar ese brillo en nuestra mirada lo que hará que cada día luzcamos más jóvenes. Éstas son las energías adecuadas que irradiarán silenciosos pero efectivos mandatos a nuestro cerebro, centro de todo funcionamiento corporal, incluso de la regeneración celular.

 

 

Comentarios

Sobre el artículo

Categorias: Belleza
Ultima modificación: 07/20/2012