Cómo hacer un exfoliante labial

Si notas que, últimamente, sonreír te causa molestias o, incluso, llega a ser una fuente de dolor pero no logras adviertes la razón, no te dejes llevar por el miedo de haber superado límites extremos de angustia, ¡posiblemente se deba al descuido del que has hecho prenda a tus labios y éstos hayan empezado a hablar por sí mismos!

Para lograr devolver la frescura a tu sonrisa y la suavidad a tus besos, sólo debes preparar un exfoliante casero tan práctico que puedes hacerlo ni bien termines de leer estos párrafos: sólo necesitas vaselina y azúcar. Después de higienizar correctamente la zona, debes extender sobre la superficie a tratar una fina capa de vaselina, preferentemente sólida y neutra, tal como si fueras a pintar tus labios con ella. Luego,  aprovecha su textura oleosa para pegar en ella una capa de granos de azúcar. Utiliza la yema de tus dedos para masajear los labios durante unos minutos con movimientos circulares suaves, extendiéndote hacia el exterior, a la zona de su nacimiento. Una vez que hayas finalizado, retira el excedente con una toalla húmeda de limpieza o un algodón embebido en agua tibia. Deja secar y descansar los labios por un instante y termina la exfoliación aplicando un bálsamo reparador o producto humectante sobre ellos.

También puedes utilizar una mezcla de glicerina, unas gotas de limón y azúcar para formar una pasta que colocar con tus dedos sobre los labios. Recuerda que el contenido cítrico del limón no será adecuado si tienes los labios lastimados o demasiado sensibles. Realiza este tipo de exfoliaciones cada diez días y no olvides humectarlos adecuadamente una vez que hayas finalizado.

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Categorias: Belleza
Ultima modificación: 07/20/2012