Historia de la danza de Tamaulipas

México se muestra como un inmenso mosaico cultural en materia de danza, y a diferencia de otros países de Latinoamérica y el Caribe, ostenta orgulloso el mérito de no haber cesado en su desarrollo danzario, durante los siglos XX y XXI. Sin embargo, su reconocimiento en cuestiones folklóricas es internacional pues posee un caudal inagotable de manifestaciones bailables a los largo de la historia.

Uno de los mejores ejemplos es la historia cultural del estado de Tamaulipas en el que se fusionaron de una manera orgánica y positiva muchos de los bailes y ritos pre-colombinos con otros traídos a la región por los colonos católicos españoles.

La picota es una danza que representa la vida dura y difícil de los habitantes del centro de Tamaulipas, y tan antiguo como la colonización. Varias de sus rasgos más relevantes tienen relación con las condiciones y el contexto geográfico en el que nació, caracterizado por los terrenos montañosos.

Las rutinas coreográficas están basadas en saltos cortos e ágiles, propicios para ser ejecutados en suelos desnivelados. Su procedencia, al igual que las personas que lo fundaron, es humilde por lo que no es un baile opulento, sino más bien sencillo y sin altisonancias. Incluso el vestuario está orientado a la comodidad y la sobriedad en los materiales.

El huapango es otro de los bailes tradicionales de este territorio mexicano repleto de folklor. Se acompaña musicalmente del fasete, que procede de España y demuestra el natural proceso de fusión entre la cultura hispana y latina, y de tres instrumentos principales: el guitarrón, el violín y la jarana.

Se compone de seis pasos básicos, que se pueden realizar indistintamente a ritmo o contra ritmo, aunque el modo de ejecutarlos varía de acuerdo a la zona donde se realice. Es común apreciarlo en grandes eventos sociales, pues constituye un motivo de orgullo nacional.

Un extraño ejemplo de folklor mexicano es la polka, de procedencia checoslovaca, pero asumida con naturalidad y re-contextualizada por los distintos estados del norte del país. Emplea el taconeo, golpes bruscos y giros veloces, que realizan parejas o grupos sin dificultad, e implica una postura segura y confiada al interpretarla.

La redova, otra manifestación tradicional, se baila en pareja. Los bailarines se abrazan de frente y efectúan giros amplios de un lado a otro como es común en los bailes de salón, aunque quizás no tan estilizados como estos, sino más bien apoyado en movimientos firmes y pasos enérgicos.

Las danzas de a pie y de a caballito, el shotís y la polkamazurca, también caracterizan y enriquecen el folklor de Tamaulipas, orgullo nacional y joya danzaria de toda la humanidad.

 

 

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Categorias: Danza
Ultima modificación: 05/08/2013