Historia de las máscaras griegas

El teatro griego era muy diferente a lo que conocemos actualmente como una institución de este tipo. Nada de telones o luces, apenas consistía en un enorme anfiteatro parecido a un embudo, en el centro del cual se ubicaba una pequeña tribuna para que los actores representaran sus obras. Por tanto, debían apoyarse tanto en su capacidad de proyectar la voz, y de alguna manera también proyectar la imagen.

   Se valieron de numerosos artículos para exagerar sus facciones y que estas pudieran ser apreciadas desde los sitios más alejados del escenario, entre los que destaca su sistema de máscaras para la comedia y la tragedia. Además de convertirse en herramientas muy útiles quedaron para la historia como los símbolos por excelencia del arte dramático.

   Junto a las expresiones más generales de alegría y tristeza, las máscaras también se utilizaban para representar a los tipos –caracteres universales como el bueno y el malo- y establecían con facilidad una relación jerárquica entre los distintos personajes de la obra. Las primeras, se presume, eran de lino, de grandes dimensiones y con el tiempo se fueron haciendo cada vez más realista.

   De acuerdo al género en que se emplearan las máscaras poseían rasgos distintivos. En el caso de la tragedia imitaban con más sobriedad a los personajes, casi siempre viejos o jóvenes, mientras que en la comedia se caracterizaban por su tosquedad y la deformación de los gestos. En el drama satírico eran más propensos a la fantasía y la imaginación desenfrenada mediante la creación de facciones zoomórficas, en ocasiones.

   Entre las ventajas de estos artículos estaba la posibilidad que les brindaban a los actores de multiplicar sus voces y que las palabras alcanzaran hasta los rincones más alejados del teatro. Por otro lado, estaba el inconveniente de que un mismo actor ejecutaba a varios personajes, por lo que la transfiguración a través de un método tan simple como el intercambio de máscaras era una verdadera comodidad.

   Como artículos constituyen verdaderos símbolos del arte dramático, y aunque en la actualidad todavía se emplean, constituyen una opción estética y no funcional como cuando aparecieron por primera vez.

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Categorias: Danza
Ultima modificación: 05/08/2013