La historia de la danza francesa

La historia danzaria de un país como Francia no podía ser menos que intensa y rica en expresiones bailables. Durante siglos el país ha sido un faro cultural para el resto de las naciones, y muchos de los estilos cultivados en sus comunidades o salones se volvieron populares a escala global, como fueron las mazurcas, los valses y las contradanzas.

Uno de los bailes típicos durante el siglo XVI, fue el branle, el cual podía ser ejecutado por parejas o grupos, que describían círculos y se movían de forma lateral. Pertenecía al grupo de manifestaciones culturales que solo practicaba la plebe de la Edad Media, o sea, la clase más baja, apenas un baile campesino que se interpretaba con pasos que oscilaban de izquierda a derecha.

Por esa fecha surgió en Provenza la danza de la farandola, que consistía en una nueva contradanza, descendiente de varios tipos de ritmos medievales, que contenía movimientos más ágiles y fue incluida en numerosas obras de la época. Para interpretarla, un grupo bastante amplio de participantes se tomaban de las manos y formaba una larga cadena. El abbat-mage, como se nombraba al guía, dirigía los saltitos de los demás al compás de algunos tocadores de carmillo y de tamboril, sosteniendo una alabarda adornada con cintas.

El minueto fue otro de los bailes que la sociedad acogió con entusiasmo desde su nacimiento en Poitou y durante toda su existencia entre los años 1670 y 1750. El compositor de origen italiano, Jean-Babtiste Lully lo introdujo en la corte francesa, mediante su inclusión en varias de las obras que compuso. Consistía en una danza lenta y ceremoniosa, motivo por el cual ostenta el nombre de minué, en relación a los pasos pequeños con que se realizaba.

Durante el siglo XVII ya se apreciaba el surgimiento del baile francés más importante de todos los tiempos: el ballet. Primero fue ejecutado por los miembros de la casa real, los cortesanos y algunos bailarines profesionales, mezclaba poesía, música, coreografía y escenografía incipiente. Años más tarde surgirían también la ópera-ballet y la comedia-ballet.

En la segunda mitad del siglo XIX, apareció un revolucionario y escandaloso estilo denominado cancán, caracterizado por la destreza acrobática de las bailarinas para mover las piernas con “visible” facilidad. Era interpretado fundamentalmente por cortesanas de categoría mediana, mal retribuidas, aunque con los años su popularidad en países como Estados Unidos y Reino Unido, provocó el surgimiento del cancán francés, que constaba de una pequeña coreografía.

Además de los bailes que se desarrollaron en su territorio nacional, es necesario mencionar que casi toda su cultura trascendió hasta las regiones que colonizó en América Latina y el Caribe, donde se mezcló a los ritmos musicales y danzarios nativos.

 

 

 

 

Comentarios

Sobre el artículo

Categorias: Danza
Ultima modificación: 05/08/2013