La historia de la danza portuguesa

Aunque su presencia en América no fue tan amplia ni mantenida como la de sus vecinos europeos, Portugal también experimentó el fenómeno de la hibridación, por lo que a los bailes nativos que ya desarrollaba antes de cruzar el mar, se le sumaron luego en cierta manera la alegría de las naciones suramericanas.

Cada región de Portugal cuenta con un estilo particular para ejecutar los distintos bailes folclóricos o tradicionales del país, que se dividen de manera general en el vira, el chula, el corridinho, la tirana y el fandango. Su surgimiento muchas veces se asocia a eventos sociales como los matrimonios y celebraciones, en otras ocasiones provienen de la tradición agricultora de sus pobladores.

Los instrumentos que se emplean también pueden variar con la región en la que se encuentren, aunque de manera general las palmadas, la guitarra y el acordeón, siempre están presentes. En cuanto a la vestimenta, es diferente para cada baile y abarca desde los atuendos más formales hasta los menos encumbrados, en una prueba fehaciente del papel de las clases sociales en su surgimiento.

El fandango es originario de España y Portugal, y constituye de manera simultánea un estilo musical, referido por un autor anónimo en el texto “Libro de diferentes citas de guitarra”, de 1705, y un ritmo danzario, descrito en 1712 por el cura español Martín Martín.

Durante la sencilla coreografía, dos bailarines se colocan frente a frente, mientras que, marcan por turnos una especie de tap, mostrando al otro bailador sus habilidades y el repertorio de pasos de este tipo que posee.

Aunque también es posible encontrar duelos entre hombre y mujer, incluso dos mujeres, la forma más usual es la del enfrentamiento masculino, en el que se baten por ver cuál de los dos logra transiciones más rápidas con los pies.

La danza vira, por otro lado, presenta una cadencia de pasos similar al vals, aunque un poco más rápido y las parejas bailan de frente pero sin tomarse de las manos. En otra variante, las parejas forman un gran círculo que se mueve en contra de las manecillas del reloj.

Cada cierto tiempo los varones avanzan hacia el medio, golpean el piso con el pie derecho y vuelven a sus posiciones en el círculo con la misma pareja. Una vez más el círculo comienza a rotar, y son entonces las bailadoras las que realizan la acción de desplazarse hacia el centro de área circundada.

Movimientos sencillos y gráciles que recuerdan los pequeños poblados que los vieron nacer.

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Categorias: Danza
Ultima modificación: 05/08/2013