La historia de la danza tahitiana

Como es común a todas las culturas originarias, en la época en que aún el lenguaje verbal ni siquiera se imaginaba, ya la danza formaba parte imprescindible de la socialización de los habitantes de Tahití, una isla situada en el Océano Pacífico e integrante de las Islas de la Sociedad, de la Polinesia Francesa.

La danza tahitiana, o como se le conoce en su idioma, Ori Tahití, se divide en dos estilos principales: la aparima y la ote´a, sin descarta que pueden existir otros no tan generalizados como estos, pero que también influyeron positivamente en la formación cultural de la isla y su legado danzario.

La aparima emplea la danza y el canto como una vía para ilustrar el desarrollo histórico de la isla y de manera general se poya de ritmos suaves y cadenciosos. El empleo de las manos y los brazos, se encuentra entre los elementos más importantes de las coreografías para transmitir el mensaje rico en simbologías y significados sobre la vida cotidiana de los tahitianos. El propio nombre indica la importancia de esta sección corporal para la ejecución del baile, pues “apa” significa beso, y “rima” mano.

El vestuario ideal para la aparima, consiste en un pareo confeccionado con flores del lugar o faldas de hojas largas. Las versiones más actuales incluso se acepta el uso de pareos estampados o de un solo color. Los cocos en los senos, a modo de bikini, le dan un carácter exótico y divertido innegable.

La ote´a, por otro lado, durante muchos años fue una danza que solo podían ejecutar los hombres, pero con los años pasó a ser patrimonio de los dos sexos. De hecho, según el género de los bailadores, se denomina ote´a tane si es ejecutada por hombres, ote´a vahine si son mujeres, y ote´a mixta cuando la interpretan juntos.

También conocida como tamure, tiene un carácter guerrero, de combate, y su característica más importante como coreografía es el movimiento ágil de las caderas, al sonido veloz de la percusión de acompañamiento.

Los trajes son similares a los que se emplean para la danza aparima, quizás con pequeñas variaciones en cuanto a los adornos para el cabello en el caso de las mujeres. A veces llevan penachos de plumas de gallo teñidas o adornos hechos de coco, caracoles o madre perlas.

Los materiales con que se fabrican los instrumentos musicales son tan exóticos como el vestuario, y muchas veces se emplean ramas huecas de los árboles, piel de tiburón y conchas. El ritmo que acompaña a las danzas suele ser intenso y muy rítmico, con un elemento de percusión bastante fuerte.

Elementos que hacen de Tahití, una isla tan colorida como su nombre, y otra de las valiosas regiones que con sus bailes y cantos han realizado un importante aporte a la cultura mundial.

 

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Categorias: Danza
Ultima modificación: 05/08/2013