La historia de las panderetas

De distintas formas, tamaños y con nombres diferentes para denominarla, lo cierto es que la pandereta estuvo presente en muchas de las culturas más antiguas, alegrando con su sonido festividades populares y celebraciones religiosas.

   Constituye un instrumento de percusión, generalmente de pequeñas proporciones, confeccionado con piel de distintos animales como la oveja y el burro, y provista de sonajas metálicas que le ofrecen una dualidad sonora. Para interpretarla es necesario hacer resbalar un dedo por la superficie estirada de uno de las dos caras de piel estirada, o golpearla con los dedos, la mano completa e incluso chocándola contra algunas partes del cuerpo en los ritos danzarios. También es común el empleo de una baqueta pequeña para producir la percusión.

   Su origen es incierto, si bien varios investigadores coinciden en que su representación pictórica inicial, como parte de una festividad, data de 5800 años A.C. Por otro lado, sus primeras expresiones se ubican en diferentes países de la antigüedad como la India, Grecia, Mesopotamia y Roma, en los que recibió multiplicidad de nombres de acuerdo a sus características. De esta forma existió el balag-di sumerio, el ta-pou y el te-Ieno chinos, thambatté indio y el tímpano griego.

   Generalmente cada pueblo adecuó la pandereta a sus propios estándares musicales y estilísticos, así como también creo nuevos ejemplares, muy parecidos a la primera pero con adecuaciones en cuanto al formato y los materiales empleados para fabricarlos.

   Por tanto, a pesar de la similitud entre unos y otros, no debe confundirse la pandereta con otros instrumentos como la pandera, de forma cuadrara y el pandero, de mayores proporciones que la pandereta.

   La mayoría de las veces los términos se refieren a un objeto sencillo, sin mayores pretensiones que la de animar un encuentro musical, sin embargo, junto a las creaciones más simples de madera, piel y metal, también surgieron otros fastuosamente decoradas con materiales como la plata, el nácar y las piedras preciosas.

   A pesar del uso casi exclusivo para motivos religiosos, en Grecia y Roma fue tenido durante muchos años como un instrumento menor, para complacencia de las clases menos instruidas. A diferencia de otros, la pandereta fue tocada por mujeres desde el inicio, en un solo acto en el que la fémina se hacía acompañar de los sonidos secos y metálicos de las sonajas, dando muestras de un desempeño rítmico excepcional.

   En la actualidad, muchas agrupaciones del mundo la han incluido en sus arreglos sonoros, y a pesar de que continúa siendo la mayoría de las veces un sonido secundario y de acompañamiento, lo cierto es que le imprime una diversidad de tonos y sonidos a la música que la convierten en un placentero complemento para quienes disfrutan del tema musical.

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Categorias: Danza
Ultima modificación: 10/07/2013