Pasos de baile con el Caballo Dorado

Algunos países de Latinoamérica muestran orgullosos una historia musical y danzaria admirable. Quizás está relacionado con el espíritu festivo de su pueblo o una predisposición natural al ritmo. México es uno de ellos, y si su carta de presentación son los mariachis, posee otras cartas bajo la manga que enriquecen infinitamente su legado cultural.

Como una explosión popular, el grupo mexicano de tex-mex Caballo Dorado se posicionó en las listas de éxitos, provocando no solo una oleada de fans para sus canciones, sino también imponiendo un pegajoso ritmillo hasta tuvo su expresión en la danza, con el nombre de “baile de las cuatro esquinas”, similar al que ejecutan los seguidores del country americano.

El grupo nació en el año 1986 por iniciativa del joven violinista Eduardo Gameros y varios amigos, sin imaginar la euforia que crearían en los amantes de la música vaquera.  Su primera producción discográfica bajo el nombre de “Carretera 54” fue el inicio de una próspera carrera musical que les valió en ese primer año el Disco de Oro por más de 100 mil copias vendidas, e incluiría en lo adelante casi una veintena de discos grabados.

Para demostrar el aprecio del pueblo mexicano por su música, el violinista y primera voz del grupo Eduardo Gamero, afirmó al sitio digital Parral en vivo, que tienen el orgullo de que no hay hogar en México o Estados Unidos, donde no se escuche al menos, cuatro de nuestros temas, al igual que en bodas o quinceañeras, eso es una manera de transcender en la familia mexicana.

“No rompas mi corazón”, “Chiquilla escandalosa” y “Payaso de rodeo”, son algunos de los temas que los lanzaron a la fama y que, donde quiera que suenen, levantan a los conocedores de los asientos y los ponen a bailar.

En cuanto al popular baile de las cuatro esquinas, quedó como una especie de marca para distinguir las presentaciones de la agrupación, que logró introducir e imponer este cadencioso ritmo, al estilo de los salones de varios estados norteamericanos.

En realidad es una rutina bien sencilla, algo así como una pequeña y rústica coreografía, que solo implica varios pasos repetidos. Se puede resumir de esta manera: dos pasos a la derecha con la pierna derecha, dos pasos hacia atrás con la pierna derecha, dos pasos al frente con la pierna derecha, dos pasos hacia atrás con la pierna derecha, ¡y vuelve a iniciar todo moviendo los brazos con ritmo!

El baile de las cuatro esquinas pasó a la historia de la danza de la noche a la mañana, de la mano de la fama de estos peculiares mexicanos, con apariencia de indios cherokee y cantantes de música country.

 

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Categorias: Danza
Ultima modificación: 05/08/2013