Pasos de baile de 1930

Las primeras décadas del siglo XX fueron decisivas para la consolidación del modelo capitalista actual, por lo que fue una etapa caracterizada por el crecimiento de las grandes empresas, la promoción del estilo de vida exitoso y el rechazo a cualquier mentalidad aristocrática y conservadora. No todos podrían alcanzar la cima, pero la posibilidad estaba allí, brazos abiertos, esperando por el hijo pródigo.

Este modelo de vida desenfrenado y ascendente se tradujo en una fiebre de bailes nuevos y muy distintos a los que existían previamente. Se incluían movimientos cadenciosos que los mayores encontraban muchas veces escandalosos, piruetas casi acrobáticas y una especie de imparable y contagiosa necesidad de sacudir el cuerpo al ritmo del charleston o del swing.

La década del 30, no obstante estuvo marcada por la profunda crisis económica de 1929-1933, por lo que el baile se convirtió también en una válvula de escape para las tensiones de la época.  Se mantuvo como continuidad de las manifestaciones danzarias y rítmicas de la década anterior, y aporta nuevos estilos ella misma, como muestra de la tendencia a un desarrollo vertiginoso de la creación musical y su reflejo en los bailes, a los cuales les incluían pequeñas variaciones para adaptarlos al nuevo ritmo.

Un aspecto común entre la mayoría de los bailes durante esta época, fue su carácter popular que las vinculaba sobre todo a las clases sociales menos favorecidas, en ellas se presentía además, como sello identitario de un país en el que la cultura europea y continental se había mezclado completamente con la folclor negro, el espíritu mestizo y afro-descendiente.

Muchos de los nuevos estilos surgieron y se desarrollaron en clubes nocturnos para negros tales como el reconocido The Big Apple. En él los asistentes solían bailar en grandes círculos, donde las parejas podían lucirse incorporando tempranos pasos de swing, que mezclaban incluso con los square dance. Con los años se convirtió en un fenómeno de toda la sociedad, y gran parte del mundo.

El jitterbug, también popularizado por afroamericanos, requería una fuerza y agilidad increíbles. Como su antecesor, el Lindy Hop, este estilo llevaba el baile de sociedad hasta nuevos niveles de atletismo, gimnasia y movimientos aéreos. Se volvió popular gracias a la restauración del Salón Savoy, en Harlem.

Para América Latina, los años 30 también significaron una época de expansión cultural, y en al ámbito de la danza se consolidaron géneros que luego pasaron a los salones de todo el mundo, como el tango –surgido desde finales del siglo anterior pero con un fuerte desarrollo en el XX-, y aparecieron otros como el mambo, disfrutado de igual forma fuera del continente.

Mezcla de culturas, innovación musical, una época propicia para el avance artístico ante el estancamiento económico, y la herencia africana rondando como un fantasma bien vivo por detrás de toda composición, de cada coreografía, hicieron de esta primera mitad del siglo veinte una época gloriosa.

 

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Categorias: Danza
Ultima modificación: 05/08/2013