Pasos de bailes para los niños africanos

África es el continente de los grandes contrastes, quizás los mayores. En ningún otro lugar los niveles de miseria alcanzan a una parte tan mayoritaria de la población con tal intensidad. Sin embargo, en medio de la aridez multifacética en que viven sus habitantes han logrado mantener intacto un sistema cultural, sobre todo tribal al que se atan como una tabla de salvación.

En un sistema social en el que las costumbres y la tradición son tan cuidadosamente respetadas, y en el que las vías de transmisión del conocimiento se reducen casi de manera exclusiva a la oralidad, resulta trascendental la transmisión a los niños de todo lo relacionado con la vida cultural de su pueblo.

Es muy importante que los pequeños conozcan desde edades tempranas la historia de su pueblo, de su país porque muchas de las danzas tradicionales tienen que ver con pasajes históricos.

El primer paso que todo niño africano debe dominar, es una especie de zapateo o golpeado contra el suelo usando los pies mientras se acompañan del sonido del tambor y otros instrumentos de percusión. Estos golpes sobre el suelo pueden ejecutarse de diferentes maneras, y en las danzas más fuertes suelen levantar bien alto las piernas para provocar un impacto mayor. Es esencial que los pasos y la música estén sincronizados, ya que en ocasiones es necesario que los propios niños porten algunos accesorios como campanas.

Otro factor importante es el empleo de las manos, debido a que en la mayoría de las danzas los movimientos que estas realizan implican determinadas simbologías, que el maestro explica a los niños desde que son muy jóvenes para que se familiaricen con las tradiciones de la tribu.

Los pequeños también son instruidos en las tres posiciones de las danzas africanas. En la primera, el danzador se mantiene en una posición erecta, que simboliza la fuerza y la autoridad  y suele emplearse en bailes alegóricos a la guerra y en los que involucran a los ancianos de la tribu.

Para la segunda postura, el ejecutante debe inclinar un poco el torso hacia adelante, y las manos gesticulan en la misma dirección. En cuanto a la tercera posición, el torso debe colocarse casi paralelo al suelo y en este caso los niños deben lograr que el peso de su cuerpo se concentre en el centro de sus pies para no perder el equilibrio. Esta postura se combina también con movimientos de las manos y las piernas.

En estas clases se trata de que los niños aprendan a controlar sus movimientos, a sincronizar sus acciones con la música y sobre todo aprende los fundamentos culturales, sociales y religiosos que lo unen a su pueblo en una sola identidad.

 

 

 

 

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Categorias: Danza
Ultima modificación: 05/08/2013