Cómo relajarse para conciliar el sueño

Aunque la relajación como técnica de pre meditativa no debe confundirse con el sueño ni realizarse en períodos de avanzada nocturnidad, también suele conducirse como técnica encaminada a lograr un dormir placentero, así como herramienta efectiva en los casos de parálisis del sueño o pesadillas.

Tanto si se pretende una relajación profunda con el fin de pasar de ella al sueño, como si se procura inducir una breve meditación aplicada a conducir una ensoñación agradable, la técnica de relación es la misma.

Toda vez acostados procederemos a hacer aspiraciones profundas y expiraciones lentas, así como a librar la mente de toda idea preconcebida más allá de la relajación misma.

A continuación intentaremos dirigir una relajación más profunda hacia cada parte del cuerpo, partiendo de las extremidades. Cada parte en cuestión deberá visualizarse en su proceso de relajación recóndita, experimentando un sentimiento de pesantez que en ocasiones llega a la anestesia local.

A medida que incorporamos nuevas zonas, el cuerpo todo va sumiendo en un sopor agradable que, unido al cansancio y la hora de la noche, conducirá directamente al sueño.

Si todavía no estamos totalmente dormidos antes de relajar profundamente la totalidad del cuerpo, dirigiremos nuestra energía mental hacia la visión de un escenario agradable en el cual encauzar nuestros ensueños. La práctica cotidiana de este buen hábito redundará en un descanso nocturno siempre agradable y profundamente reparador.

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Categorias: Salud
Ultima modificación: 06/27/2012